martes, 2 de diciembre de 2014

"Los niños deberían poder vaciar sus bolsillos en la escuela" Llevar la vida a la educación




ENTREVISTA A UN “NIÑOLOGO”
Francesco Tonucci, ha estado varias veces en el Perú, la última vez, tuve la suerte de compartir buenos momentos y  aprender de su visión de la vida, de la educación, de la sociedad.  Pero este gran pensador, psicopedagogo y dibujante no para continua viajando por muchos países trasladando y sembrando ideas y prácticas innovadoras sobre la escuela y la ciudad y promoviendo una visión desde los niños.
En esta entrevista  presenta su visión. De niño lo asignatura que más le gustaba era  la de dibujo y la que menos algebra, Jugaba con sus amigos a carreras de chapas y le encantaba salir a pasear por el bosque. Aunque su experiencia escolar  no fue extraordinaria, “Fratto”, como es su sobrenombre de dibujante se ha convertido en un referente para los que buscamos nuevas alternativas en la construcción de un mundo mejor, a través de la educación y el cambio de conciencia.

¿Cuál era su punto fuerte, en la escuela?
El dibujo: siempre era el mejor. Recuerdo a las maestras acercándose al pizarrón para admirar mis dibujos. Pero lo cierto es que viví una experiencia escolar muy regular; cada año tenía miedo de no pasar de curso. Ahora sé que no hay ninguna relación entre el éxito escolar y el éxito en la vida. Esto es así porque, lamentablemente, la escuela tiene una relación muy escasa con la vida misma.
¿Cómo podrían acercarse ‘vida’ y ‘escuela’?
La experiencia de los niños debería ser el alimento de la escuela: su vida, sus sorpresas y sus descubrimientos. Mi maestro siempre nos hacía vaciar los bolsillos en clase, porque estaban llenos de testigos del mundo exterior: bichos, cuerdas, cromos, boliches…
Quería evitar distracciones.
Pues hoy un maestro debería hacer lo contrario, debería pedir a sus alumnos que le mostraran lo que llevan en los bolsillos. De esta forma la escuela se abriría a la vida, recibiendo a los niños con sus conocimientos y trabajando alrededor de ellos.
Si todo lo ponen los niños, ¿para qué necesitamos escuelas?
La escuela ofrece un método de trabajo, ofrece el cómo. El qué no es tan importante porque el contenido cambia. Hoy en día no queda nada de la geografía que yo estudié y, en cambio, nadie me enseñó a viajar, a conocer una nueva cultura. Lo que necesitan los alumnos de hoy, que serán adultos mañana -en un mañana que nosotros no podemos conocer-, son herramientas y ganas de aprender.
Para esto hace falta un buen maestro.
Claro. Un buen maestro es el que escucha a los niños, porque sabe que no están vacíos, sino que son ricos de una experiencia que él no conoce. Y, si no la conoce, ¿cómo va a proponer un contenido que les resulte interesante? Cada acción educativa tiene que empezar con una escucha, para recibir a los alumnos con lo que conocen y lo que saben hacer.
¿Y qué papel juegan las nuevas tecnologías y herramientas digitales como Tiching?
Las tecnologías son un gran invento pero no hay que olvidar que son un instrumento que solo vale si el que lo utiliza es bueno. Por eso los buenos maestros no solo necesitan estos instrumentos, ¡los estaban esperando! Yo conocí a grandes maestros que si hubieran vivido estos cambios habrían dicho: “menos mal que alguien lo ha pensado, porque estábamos haciendo un gran esfuerzo”. Son aquellos que utilizaban la imprenta para hacer un diario escolar, los que organizaban correspondencia con niños de otros países…
No todos los maestros piensan así.
Un maestro que usa el libro de texto de la primera página a la última -que es una forma lineal de enseñanza-, ¿qué puede hacer con un instrumento tan plástico y tan poderoso como un ordenador? Como mucho, lo puede humillar utilizándolo como libro de texto. No serán las tecnologías las que mejorarán las escuelas. Ni tampoco las leyes. Serán los buenos maestros.
¿Qué cambiaría usted de la escuela?
Todo. La escuela es una estructura absolutamente ajena a la vida social. Dentro de la escuela tenemos el aula, un espacio abstracto que se repite exactamente con la misma forma más de 20 veces. Y lo raro es que, en ella, con el mismo mobiliario y con los mismos instrumentos, los alumnos se quedan horas y horas sentados haciendo cualquier cosa: lengua, matemáticas, arte, música…
¿Dónde deberían estar, los alumnos, si no es en el aula?
Mi propuesta es renunciar a las aulas. Me imagino una escuela hecha de laboratorios y talleres fuertemente significativos en la que son los alumnos los que se mueven, no los adultos. El recorrido de un taller a otro les ayuda a cambiar el chip y con la ambientación de cada taller se acaban de situar en la materia que les toca.
¿Cómo sería, por ejemplo, el taller de lengua?
Podría ser una biblioteca. Un lugar con libros, donde pudiéramos leer y escribir. En cambio, una clase de matemáticas sería completamente diferente, con elementos de geometría, por ejemplo. La de ciencia tendría microambientes, animales, plantas, microscopios… Y el taller de arte no se parecería en nada a todo esto, sería de colores y en las paredes habría las obras de todos los niños y niñas.
Parece divertido.
Y esto son solo los espacios internos, pero también pienso en los externos. En vez de patio, pondría una huerta. El patio de la escuela de la mayoría de escuelas parece una plaza de toros, un lugar adecuado para descargar las energías que se han cargado demasiado en actividades no reconocidas y no aceptadas por los niños. Me gustaría una escuela sin recreo, porque si en las escuelas se aprendiera jugando, no haría falta que los niños se desahogaran.
Pero los niños piden el recreo.
Si por la mañana hiciéramos una escuela de verdad, que no molestara a los niños, no haría falta el recreo. Y por la tarde podrían vivir una experiencia verdadera y con autonomía fuera de la escuela, en las calles.
La ciudad es peligrosa para los niños.
La ciudad que yo propongo, no. Se trata de la Ciudad de los Niños y debe cumplir dos requisitos. El primero es renunciar a hacer parques y otros espacios para niños. En el momento en que la ciudad inventa espacios para niños está excluyendo a los niños de los espacios que deberían ser para todos. Aunque hoy en día no son para todos, son para los coches.
De acuerdo, una ciudad sin parques. ¿Y el segundo requisito?
El segundo es garantizar a todos los ciudadanos la posibilidad de moverse en su propia ciudad con seguridad. Para conseguirlo, hay que dar la vuelta a la jerarquía. En vez de intentar mejorar el tráfico, garanticemos primero la movilidad de los peatones. Después de los peatones, nos ocuparemos de las bicicletas y luego del transporte público. Los coches tienen que ser los últimos. Dando la vuelta a la jerarquía afirmamos que los primeros y los dueños de la ciudad son los peatones.
Esto en las grandes ciudades parece imposible.
En realidad no, porque la ciudad es una suma de barrios y la mayoría de la gente no sale de su barrio. En él tienen la escuela, las tiendas, el kiosco, la farmacia… Hay que considerar este espacio, el barrio, como sagrado, y no cortarlo con nada. Si hay que poner en marcha un sistema urbano de conexión rápida, se hará bordeando los barrios.
¿Y dentro de cada barrio?
Prioridad absoluta de los peatones. Esto significa que el camino de los peatones, que son las aceras, no se puede interrumpir nunca alrededor de las manzanas. Y, para cruzar la calle, no hay desnivel para el peatón; es el coche el que sube y baja para adaptarse a la acera.
¿Quién viene después de los peatones?
Las bicicletas. Hay que adaptar la ciudad a las bicicletas: con carril bici, aparcamientos… Llegados a este punto, nos daremos cuenta de que no hace tanta falta el transporte público, porque la gente prefiere ir andando o pedaleando. Por lo tanto, vamos a ahorrar con el servicio público y podremos hacerlo de mayor calidad.

Y ya les toca a los coches.
Sí, pero como lo hemos montado todo pensando en los peatones, los medios privados tendrán una vida más complicada. Si tienes prisa, es mejor que utilices el medio público o la bicicleta. Si vas en coche, tendrás que tener paciencia, porque te espera el camino más largo y más incómodo. De esta forma, si hay un accidente las consecuencias son mucho menores.
Así los niños podrían jugar en la calle. 
¡Y esto les permitiría tener algo que contar en la escuela! Además, es muy importante que un adulto reconozca a su hijo el derecho de salir de casa
 Así, cuando vuelve, es él quien explica lo que ha pasado, sin ser interrogado. Esto le da la capacidad de enfrentarse a la novedad, a lo desconocido. Y le proporciona el gran placer de poder contar su historia.
El bloc de Educación y TIC

martes, 2 de septiembre de 2014

Los niños necesitan menos juguetes y más libertad.

Entrevista con Francesco Tonucci.
Los chicos necesitan pocos juguetes y más libertad. deben serautónomos, jugar con amigos y, en lo posible, concurrir a la escuela solos, caminando. Así opina Francesco Tonucci, el prestigioso pedagogo, pensador italiano y promotor de la “Ciudad de los Niños”, un proyecto que apuesta a la transformación de las ciudades a través de los chicos que las habitan.
Sobre estas cuestiones hablará Tonucci en Córdoba el próximo jueves (ver aparte), invitado por la Fundación Arcor con el apoyo de La Voz del Interior.
–Es fundamental que los niños jueguen, pero ¿cuán importante es?
–El juego está conectado de manera muy fuerte con la autonomía y el movimiento. Hay que ayudar a los adultos a entender la importancia del juego. Le doy una anécdota. Mi hijo mayor llegó el primer día de la escuela primaria a casa y dijo: “la maestra ha dicho que ahora basta de jugar, que hay que hacer cosas en serio”. Ese fue el mensaje de la escuela a mi hijo. Bueno, yo intentaré decir a la gente que esa es una frase absurda y equivocada y peligrosa (...) No tengo dudas de que los primeros años son los más ricos e importantes en la vida, es el período donde se ponen todos los cimientos.
–Y el juego ayuda...
–En estos años no hay maestros en el sentido público, no hay métodos. Simplemente hay un niño que juega con el mundo. Esa es la importancia del juego. El juego es una experiencia que los niños viven a nivel espontáneo, no hace falta enseñarlo y jugando tienen la primera relación con el mundo.
–¿Todo tipo de juego es valioso? ¿Jugar al aire libre es igual que hacerlo con una computadora?
–Jugar es una experiencia que tiene algunas características: salir, en el sentido de dejar el control directo de los adultos, encontrarse con amigos, aprovechando un tiempo libre para vivir la experiencia de la aventura, del descubrimiento, de la sorpresa, de la maravilla, del riesgo. Con estos elementos todos los juegos son buenos. Hasta los tecnológicos.
–¿Por qué es necesario que jueguen solos?
–No es posible jugar acompañado de adultos. Cuando los padres dicen “acompañamos todos los días al niño a jugar a la plaza” es una contradicción. El verbo jugar sólo se conjuga con el verbo dejar. En Europa es impresionante, pero aquí también creo que ocurre, en especial en las clases sociales medio-altas: para un niño es casi imposible salir solo a la calle. Esto le impide esta experiencia básica. Muchas veces los adultos pensamos sustituir esta experiencia de la que hemos disfrutado nosotros y que los hijos parece que no pueden vivir. Las sustituimos con otras cosas como comprar muchos juguetes, dar instrumentos que pueden permitir a un niño pasar mucho tiempo solo en casa y divertido, como las nuevas tecnologías, y acompañarlo en todos los lugares. Son respuestas inadecuadas. Se está gastando muchísimo dinero para llenar a los hijos de juguetes convirtiéndolos en poseedores en lugar de jugadores. Para jugar bien hay que tener pocos juguetes y amigos para aprovecharlo.
–¿Qué aporta el juego a un niño?
–Le permite descubrir el mundo. Es una manera para encontrarse con el desconocido (...) Significa vivir la experiencia de riesgo, saltar el obstáculo, vivir el desafío de superarlo o no. Ver si hoy puedo hacer lo que ayer no podía, si puedo superar mi miedo de vivir esta experiencia.

–¿Por qué es importante vivir la experiencia de riesgo?
–Si no es posible, vamos a crear una acumulación de deseos y de necesidad de transgresión que se expresarán más tarde, en la adolescencia, cuando un chico tiene suficiente autonomía como las llaves de casa en el bolsillo y cuando esta expresión de su deseo se convierte en una explosión peligrosa. Muchos de los temas que hoy se tratan como dramas de la adolescencia, como abuso de alcohol, de drogas, como los accidentes de motos –hasta el tema de los suicidios juveniles– tienen que ver con la falta de experiencias de autonomía en los primeros años (...) Puede que viviendo la experiencia del obstáculo se dé cuenta de que no puede superarlo y que sea una desilusión, pero también la desilusión es una experiencia que hoy los niños no viven porque los padres los súper protegen.
Mariana Otero, La Voz

viernes, 7 de marzo de 2014

MENSAJES para trasmitir a cada miembro de la SIGUIENTE GENERACIÓN



  • Eres un ser deseado. Estás aquí porque el Universo lo quiso.
  • Siente que eres libre de ser lo que eres, no permitas que nada ni nadie te etiquete, ni te imponga guiones que no se corresponden con tu autenticidad.
  • Cada ancestro de tu árbol es un don que hay dentro de ti para ser usado a tu favor y al de todo el Universo.
  • Aprende a no pedir amor, simplemente ama.
  • Cree en los pequeños milagros de cada día y atiende a las coincidencias, en ellas hay mensajes ocultos que te guían en el correcto camino.
  • Cada día, haz un acto generoso con alguien cercano.
  • Si en tu árbol genealógico hubo traumas, sánalos actuando.
  • Déjate guiar por tu cuerpo, es sabio. Él te alertará de las situaciones de las que debas alejarte, sintiendo tensión y malestar. También te dirá cuando estás alineado con lo que eres, sintiendo relajación y bienestar.
  • No contamines tu cuerpo con tóxicos o una mala alimentación.
  • En cuanto puedas, sé independiente. Trabaja utilizando tu creatividad y hazte adulto.
  • Escribe un poema cada día.
  • Busca y provoca situaciones que te hagan reír.
  • Tiende a compartir, a colaborar a ser solidario.
  • Cuando tengas problemas, puedes analizarlos, puedes hablarlos, pero ten por seguro que hasta que no actúes no se producirá la transformación.
  • Siente GRATITUD por todo lo que te regala el Universo. 
  • Recuerda que nada en este plano de existencia perece, sino que se transforma.
  • Lee, estudia, conoce… experimenta por ti mismo.
  • No te apegues a nada material. No consumas lo que no necesitas.
  • Tampoco te apegues a ninguna creencia. Lo mismo que tu cuerpo se renueva constantemente, también lo deben hacer las ideas.
  • Siembra cada día las semillas que te lleguen de dentro o de fuera. La semillas pueden ser palabras, caricias, belleza, acciones. Ellas son los gérmenes de más sabiduría, amor, arte y salud.
  • Cuida con mimo el territorio que está más allá de tu cuerpo, tu casa, tu barrio, tu ciudad… el planeta y el Universo.
  1. de Alejandro Jodorowsky

martes, 4 de marzo de 2014

Francesco Tonucci un educador, un maestro, alguien que se atreve a crear...



He tenido la fascinante experiencia de conocer a una persona que realmente te plantea el mundo de cabeza, con la autoridad que da toda una vida dedicada a intentarlo, A mi, me ha encantado, en el pleno sentido del término, porque hay personas que su sólo existir nos plantean un desafío, una pregunta sobre lo que estamos haciendo con nuestras vidas, sobre lo que es realmente importante. Y, en este caso, Francesco se sitúa frente a uno de los desafíos más grandes de nuestro mundo, la educación, la escuela, los niños.



Es imposible en estas líneas hacer una sola presentación, ya que la magia y la pluma nos obligan a hacer dos: Francesco Tonucci, y FRATO.

El primero, Francesco, nació en Fano y vive en Roma, el segundo, Frato, nació en el corazón y la cabeza de Francesco y vive en todos los adultos que de alguna manera han descubierto que la única salida hacia un futuro plausible son los niños y niñas de hoy, mujeres y hombres de mañana.

        Francesco comparte su vida con su esposa; maestra que, como él, observa y aprende del silencio comprometido de los que apuestan por el futuro; y con sus tres hijos, su nieto y su nieta (Stefano, Francesca, Simone, Federico y Nina). De sus nietos dice que aprendió tanto, que le permitieron durante años ser niño. Su pequeña Nina le recuerda cada día, al que más sabe de niños del mundo, que no puede rendirse, que a pesar de la templanza de la voz como fruto de los años y la experiencia, necesitamos que siga gritando.


Francesco es el abuelo de pelo blanco que, recién jubilado, es cuando más comprometido y activo se encuentra. Y no es precisamente un compromiso en el recuerdo, es en el día a día, es en el saber hacer y en el decir, decir lo que siente y lo que piensa sin miedo, sobre todo porque nuestros niños y niñas lo merecen.

Francesco Tonucci por ser maestro, pedagogo y, sobre todo, por su vocación por la infancia se ha hecho merecedor del título de “niñólogo”.

Investigador del Instituto de Psicología del Consejo Nacional de Investigaciones (CNR) de Roma, ha dedicado su actividad profesional al estudio del pensamiento y del comportamiento infantiles en el ámbito de la familia, la escuela y la ciudad, siempre “con ojos de niño”.

Nadie como él sabe “Cómo ser niño” y cómo la infancia es una condición, ya que “Niño se nace”, el ha conseguido mantener esa característica durante toda su vida, ha hecho realidad el mito de Peter Pan, y esto es sólo cosa de genios.

Francesco, rompiendo límites y fronteras ha contado por el mundo las necesidades de los niños, nos ha contado como, escuchando “sus tonterías”, encontramos grandes soluciones, ya que cuando un niño dice una tontería no la ha oído de sus padres ni de sus maestros, por lo que probablemente encierre una gran verdad (“para ser feliz harán falta dos ó tres”).

        Francesco reivindica la necesidad de jugar, porque “Cuando los niños dicen ¡basta!”, en la ciudad que el sueña, “La Ciudad de los niños”, las plazas son espacios públicos para el juego, con pelotas, abuelos, risas, llantos, miradas… gritos y silencio, … pero sin coches.

Francesco se entristece cuando habla de “La soledad del niño” como la grave enfermedad de los que hoy viven en las ciudades ricas, de cómo los adultos programan su vida al segundo para realmente no hacer nada, de cómo obligamos a nuestros niños a vivir sin existir como lo que realmente son: niños.

Francesco sólo pide que se respete el art. 12 y el art. 31 de los Derechos del Niño y apuesta por las ventajas de un modelo escolar más democrático. Para él la escuela que tiene sentido es la escuela que forma ciudadanos y este trabajo empieza por darles la palabra a los niños.

Así lo ha hecho él siempre.

En 1968 (40 años ya) Francesco dejó que de sus manos de artista, de su esencia de genio y de su corazón de niño naciera FRATO y ¿quién es FRATO?. El segundo personaje que nos ocupa hoy.

Es un personaje cuyo proyecto y programa es mirar al mundo con ojos de niño, dar voz a los niños que normalmente callan, para denunciar en su nombre los errores que nosotros los adultos cometemos para con ellos.


Sus libros se han traducido al castellano, al catalán, al francés, al portugués y al gallego. Sus viñetas se “cuelan” entre las líneas de revistas inglesas, japonesas o israelíes.

Un día, en el 94, Frato pudo hacer una conferencia dibujada para más de 13.000 maestros y maestras  en Argentina, ¡todo un record para ¿un niño?!

Entre las páginas de su extensa bibliografía podemos sonreír, identificarnos, indignarnos y querer cambiar el mundo, podemos dejar escapar más de una lágrima o apretar los puños mientras el corazón acelera su marcha. Podemos mil cosas, pero lo único que no podemos es mantenernos indiferentes. Por todo ello debemos darles las gracias. Gracias a los dos por existir.


Entre los dos (Francesco y Frato) han conseguido que podamos ver “Con ojos de niño” y “Con ojos de maestro”, que a veces hay “Cosas que se pueden hacer con una nariz larga además de decir mentiras”, porque “niño se nace”, aunque no quieras, incluso, si los miramos bien podemos aprender “Cómo ser niño” y entender frases tan pedagógicamente correctas como “Si no os hacéis como yo”, y que “A los tres años se investiga”, que “Cuando los niños dicen ¡Basta!”, es necesario escuchar, que “La ciudad de los niños”, es la mejor ciudad para todos, y que Juan, un niño que va a nacer, nos está enviando algunas cartas… y así en un largo etc, de viñetas, frases, páginas y sueños nos lleva a poder disfrutar de Frato en “40 años con ojos de niño”.

De nuevo GRACIAS a los dos por existir, y sí Francesco, “Los pupitres florecerán”, y florecerán porque el verdadero peligro de los sueños es que se cumplen, y los dos juntos Francesco y FRATO, habéis conseguido, que miles de maestros y maestras de todo el mundo sigamos soñando. GRACIAS.

ERES UN PATITO FEO / UNA PATITA FEA

ERES UN PATITO FEO / UNA PATITA FEA
Recuerda que en tu adolescencia estás encontrando tu identdad, tu forma de ser propia y original. No te importe que te digan "raro, "rara", tú eres ÚNICO, ÚNICA y, por tanto, genial, pronto lo descubriras, cuando extiendas tus alas pra volar.